Plan para 2026: Predicciones de nuestros gestores de portafolios
18 diciembre 2025
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Nuestro director general, Jan van Eck, explicó recientemente por qué mantiene un optimismo cauteloso de cara a 2026. El progreso fiscal es real y los mercados están encontrando el equilibrio, pero la selectividad sigue siendo clave a medida que evoluciona la inteligencia artificial, se endurece el crédito y persisten los ajustes de políticas.
Para complementar estas perspectivas a nivel macro, pedimos a nuestros gestores de portafolios que compartieran pronósticos para sus respectivas clases de activos e identificaran las oportunidades de inversión más relevantes. Las perspectivas que se presentan a continuación ofrecen una visión sobre distintas clases de activos y brindan orientación para respaldar sus decisiones de inversión en el año que comienza.
- Multiactivos: tres megatendencias para 2026
- Oro: los fundamentos siguen sólidos
- Recursos naturales: comienza la crisis energética estructural
- Renta fija: foco en el valor relativo y la preservación del capital
- Bonos municipales: se espera otro año de alta emisión
- Deuda de mercados emergentes: dominancia fiscal
- Renta variable de mercados emergentes: prepararse para un año guiado por los fundamentos
- Activos digitales: el giro de la minería de Bitcoin genera oportunidades
Multiactivos: Tres megatendencias para 2026
Perspectiva
Entrando en 2026, hay tres megatendencias que están impulsando los mercados:
- Una revolución tecnológica
- Activos del viejo mundo que están construyendo el nuevo
- El debilitamiento monetario que paga la factura
En este contexto, esperamos más volatilidad en el sector tecnológico. La IA está pasando de la fase 1, expansión, a la fase 2, adopción. La fase 1 recompensó la escala y la narrativa, mientras que la fase 2 exige un camino creíble hacia el retorno sobre la inversión en el mayor ciclo de inversión tecnológica de la historia. Esa transición expone verdades difíciles que los mercados quizá no quieran escuchar. Pero en una revolución tecnológica, la volatilidad es una ventaja. Crea puntos de entrada.
Oportunidades de inversión
El juego a largo plazo no ha cambiado: La IA y la robótica superarán las expectativas. Sin embargo, no esperaríamos una recompensa total en 2026. Los activos reales están en un mercado alcista silencioso. Las acciones de recursos naturales y otras exposiciones a activos reales están superando al QQQ este año como beneficiarios poco visibles de la infraestructura de inteligencia artificial, la transición energética y la relocalización de la industria. Todavía estamos en las primeras etapas de un superciclo de activos reales que se extenderá por una década. El debilitamiento monetario se está convirtiendo en una estrategia financiera oculta para financiar las obligaciones heredadas y las ambiciones futuras. Ese riesgo se debe cubrir con activos escasos, como oro y Bitcoin.
El oro es uno de los activos más sólidos este año, y esperamos que ese impulso lo proyecte hacia los USD 5,000/oz en 2026. El mercado alcista del oro introducirá una volatilidad significativa en un activo tradicionalmente estable. Eso no es un defecto; es una oportunidad.
En 2025, Bitcoin quedó rezagado frente a las acciones tecnológicas en alrededor de 30 % y frente al oro en cerca de 70 %, lo que configura un escenario prometedor. Ese menor rendimiento relativo refleja la alta sensibilidad de Bitcoin a las condiciones financieras durante períodos de gestión prudente de riesgos; no invalida la tesis. Cuando las condiciones financieras se relajen gradualmente, Bitcoin podría ser el principal beneficiario. Hemos estado comprando.
Oro: los fundamentos siguen sólidos
Perspectiva
El desempeño del oro en 2025 ha sido excepcional; recientemente ha superado el nivel de los USD 4,000/oz y se ha consolidado en un rango de negociación considerablemente más alto que al inicio del año. Si bien cierta consolidación desde estos niveles récord sería natural, esperamos que cualquier retroceso se produzca en un nivel de soporte más elevado, probablemente en el rango de USD 3,500–3,600/oz, sin que ello implique una reversión. Los factores fundamentales que sustentan al oro siguen siendo sólidos y sostenibles.
Dos fuerzas continúan apuntalando este mercado alcista. Primero, los bancos centrales han estado comprando el metal en niveles récord durante tres años consecutivos mientras diversifican reservas y, en muchos casos, reducen activamente la dependencia del dólar estadounidense. Este cambio estructural en el comportamiento del sector oficial parece encaminado a continuar. Segundo, la demanda de inversión en Occidente —principal motor histórico de los grandes movimientos del precio— finalmente ha repuntado. Las posiciones en ETF de oro se mantienen muy por debajo de sus máximos históricos, lo que sugiere un amplio margen para nuevos flujos de inversión.
A estas dinámicas de demanda se suma un contexto macroeconómico marcado por un mayor riesgo geopolítico, preocupación por las elevadas valoraciones del mercado de renta variable y un renovado deseo de diversificar portafolios. En este entorno, el oro continúa actuando como recurso confiable de protección y resiliencia. Para los inversionistas sin una posición previa, creemos que no es demasiado tarde para comenzar a construirla.
Oportunidades de inversión
La oportunidad más atractiva en nuestro espacio sigue estando en las acciones de oro. A pesar del sólido desempeño durante 2025, el sector continúa cotizando con múltiplos de valoración castigados en comparación tanto con el mercado en general como con su propia trayectoria de largo plazo. Este desacople persiste incluso cuando las mineras de oro presentan algunos de los fundamentos más sólidos en décadas: ingresos y flujos de efectivo récord, márgenes en expansión, asignación disciplinada de capital y balances más saludables.
Es importante destacar que las compañías mantienen supuestos conservadores para el precio de reserva, a menudo muy por debajo del precio spot, mientras siguen generando suficiente flujo de caja libre para financiar crecimiento orgánico, dividendos, recompras y operaciones selectivas de fusiones y adquisiciones. Sin embargo, la clase de activo sigue estando significativamente infrarepresentada. Con una capitalización de mercado total de las acciones auríferas todavía en torno a USD 1 billón, incluso una rotación modesta fuera de segmentos sobrecargados del mercado accionario podría impulsar una revaloración significativa.
Creemos que el sector está en las primeras etapas de una largamente esperada normalización de las valoraciones. Cuando los inversionistas reconozcan que las mineras actuales ofrecen tanto apalancamiento frente al alza de los precios del oro como fundamentos cada vez más favorables, las acciones auríferas finalmente podrían ganarse un papel estratégico y duradero en carteras globales multiactivos.
Recursos naturales: comienza la crisis energética estructural
Perspectiva
Entrando en 2026, los recursos naturales están siendo moldeados por una fuerza dominante: el mundo se enfrenta a una escasez estructural de energía. La demanda global de electricidad está aumentando a su ritmo más rápido en décadas, conforme los centros de datos de IA, la electrificación generalizada, la relocalización de la industria manufacturera y la urbanización continúan impulsan un crecimiento sin precedentes en el consumo. Esta ola de demanda está colisionando con sistemas energéticos construidos para otra era: seguridad en el suministro de recursos, capacidad de generación insuficiente, redes de transmisión envejecidas y cadenas de suministro disruptivas cada vez más vulnerables a las presiones geopolíticas.
La disponibilidad y asequibilidad de la energía han pasado de ser consideraciones técnicas a factores estratégicos y determinantes de la competitividad económica. Las naciones ahora compiten por asegurar combustibles, minerales críticos, equipos de red y tecnologías energéticas de próxima generación. Al mismo tiempo, varios años de subinversión tanto en energía como en materiales han generado condiciones de oferta restringida en varios mercados, desde el gas natural hasta el cobre y otros metales para la transición energética.
Si bien la incertidumbre de políticas, la trayectoria de las tasas de interés, el crecimiento de China y las tensiones geopolíticas pueden aumentar la volatilidad, el panorama general sigue siendo favorable. El crecimiento secular de la demanda derivado de la electrificación, la expansión de las redes y la construcción de centros de datos coincide con respuestas de oferta lentas y complejas, particularmente en la minería, donde los ciclos de permisos plurianuales y el aumento de los costos de los proyectos limitan la nueva producción. En conjunto, estas fuerzas respaldan una visión positiva de largo plazo para las acciones de recursos naturales.
Oportunidades de inversión
Las oportunidades de inversión con mayor potencial surgen donde el crecimiento estructural de la demanda coincide con una oferta limitada.
En el ámbito energético, el gas natural sigue siendo un combustible de transición crítico mientras las redes buscan acomodar el crecimiento acelerado del consumo. Los productores con bajo punto de equilibrio, asignación disciplinada de capital e infraestructura bien posicionada continúan beneficiándose de patrones de demanda resilientes. Además, algunas petroleras y energéticas integradas siguen siendo atractivas gracias a márgenes estables de producto, una sólida generación de caja libre y una optimización continua de su portafolio. La producción estadounidense ha dado cuenta de casi la totalidad del crecimiento de la oferta global en los últimos 15 años. Esto no será así en 2026 ni en los años siguientes, y será necesario encontrar nuevas fuentes seguras de producción.
En metales y minería, el cobre está especialmente bien posicionado. Las interrupciones de suministro, la limitada cartera de proyectos y los extensos plazos de desarrollo se enfrentan a una demanda creciente asociada a los vehículos eléctricos y a la inversión en redes y en infraestructura digital. Las empresas con activos de alta calidad, balances sólidos y un crecimiento de la producción claramente visible están en buena posición para beneficiarse de estas tendencias estructurales de largo plazo.
Más allá de los sectores tradicionales de recursos, las tecnologías energéticas de próxima generación —entre ellas la energía nuclear avanzada, la geotermia, los sistemas de hidrógeno, el almacenamiento de energía de larga duración y las soluciones de red optimizadas con IA— representan áreas de inversión emergentes, mientras los países buscan energía segura, escalable y asequible.
En todo este panorama de recursos naturales, las valoraciones siguen siendo atractivas, la generación de efectivo es sólida y el impulso estructural de largo plazo se está fortaleciendo. Para los inversionistas de largo plazo, las oportunidades están en apostar por empresas posicionadas para suministrar, habilitar o asegurar los sistemas energéticos en rápida evolución a nivel mundial.
Renta fija: foco en el valor relativo y la preservación del capital
Perspectiva
En gran medida, la renta fija cumplió su función en 2025 con un rendimiento de un dígito en el rango medio a alto en la mayoría de los sectores y subidas de doble dígito en el rango medio en instrumentos de deuda de mercados emergentes. La rentabilidad estuvo respaldada no solo por el carry, sino también por la caída de los rendimientos, el estrechamiento de los diferenciales de crédito y, en el caso de la deuda de mercados emergentes, el debilitamiento del dólar estadounidense. Sin embargo, al cierre del año, la mayoría de los mercados se encontraban en niveles de rendimiento significativamente más bajos que al inicio, lo que sugiere retornos referenciales más modestos para 2026. Esas perspectivas también están además respaldadas por diferenciales de crédito históricamente ajustados, incluso cuando sus niveles se sostienen en fundamentos corporativos sólidos. Con los ciclos de relajación monetaria en los mercados desarrollados y emergentes acercándose a su fin, y con una creciente preocupación por la deuda soberana —en particular en torno a los déficits de EE. UU. y el dilema de política en Japón, que contrapone la estabilidad cambiaria con la sostenibilidad de la deuda—, el contexto sigue siendo moderadamente positivo para el crédito del sector privado y de los mercados emergentes.
Ante un punto de partida sólido en los fundamentos y diferenciales estrechos, esperamos que los rendimientos del crédito en 2026 estén determinados en parte por episodios de volatilidad más que por mercados con una tendencia definida, lo que generará oportunidades para añadir exposición a riesgo crediticio a valoraciones más atractivas. Al mismo tiempo, mantenemos cautela respecto a la duración: la tendencia de la curva de rendimientos de EE. UU. a pronunciarse mientras la Fed continúa recortando debería mantenerse vigente. La Fed también enfrenta un dilema de política, ya que la debilidad anticipada en el empleo coincide con un sorpresivo crecimiento al alza y una inflación persistente. Mientras tanto, la experiencia de Japón subraya la vulnerabilidad de los rendimientos a largo plazo ante presiones fiscales y cambiarias, y Europa también ha mostrado este año que los recortes de tasas de política monetaria no garantizan rendimientos a 10 años decrecientes.
Oportunidades de inversión
Con rendimientos iniciales más bajos y diferenciales que dejan poco margen para una apreciación de capital adicional, comenzamos 2026 enfocados en el valor relativo y la preservación de capital más que en la dinámica del mercado. Seguimos viendo valor en las obligaciones de préstamo colateralizadas (CLO) con grado de inversión y mezzanine, pero dentro de nuestras estrategias de CLO de gestión activa estamos privilegiando una mayor calidad, lo que debería darnos flexibilidad de ajuste ante una corrección en las valoraciones. La deuda en moneda local de mercados emergentes sigue siendo una alternativa atractiva frente a la exposición agregada a EE. UU. o global, según la mayoría de los indicadores fundamentales y técnicos clave. Es importante señalar que, aunque las ganancias de las divisas frente al dólar estadounidense se ubican en torno al 8 % en lo que va de 2025 (menos del 50 % del rendimiento total), estas en realidad han quedado 5 % por detrás del euro durante el mismo período, lo que sugiere potencial para un repunte más amplio en las divisas de mercados emergentes (EMFX) y un apoyo sostenido a las monedas locales. El segmento de bonos de alto rendimiento Fallen Angels destaca como un enfoque de mayor calidad dentro del crédito de riesgo, y deberían surgir oportunidades para incrementar exposición en ese mercado durante episodios de ampliación de diferenciales. Estas clases de activos también ofrecen una diversificación significativa a una estrategia tradicional de asignación al mercado de bonos, donde los actuales rendimientos y valoraciones no justifican ampliar el riesgo. El potencial de mayores retornos se limita al margen y con el riesgo de desvirtuar el efecto estabilizador que la renta fija está llamada a desempeñar en un portafolio diversificado.
Bonos Municipales: se espera otro año de alta emisión
Perspectiva
La oferta récord de los últimos dos años estuvo encabezada por bonos de ingresos de nueva emisión, ya que la revisión cuatrienal de la exención fiscal de los bonos municipales alentó a los emisores a anticipar su calendario de emisiones en el mercado y limitó las oportunidades de refinanciamiento. A la mayor oferta también contribuyó el incremento de los costos de construcción inducido por la inflación. El impacto observable fue un aumento del 7 % en el importe promedio de las operaciones en la comparación interanual (hasta diciembre).
Para 2026 se espera que la reafirmación de la vigencia de la exención fiscal y los recortes en la tasa de fondos federales estimulen incrementos proporcionales en la emisión de bonos generales estatales y locales, así como refinanciamientos oportunistas, que representaron apenas el 12 % de la emisión en 2025, cuando históricamente alcanzaban más de un tercio de las nuevas emisiones.
Estructuralmente, el plazo máximo de vencimiento de 30 años se ha convertido ahora en una “nueva normalidad” de 35 años, ya que la inflación y los mayores costos de la construcción han elevado los presupuestos de los proyectos. Para poder afrontar los pagos anuales del servicio de deuda de nuevos proyectos, los prestatarios seguirán prolongando los planes de amortización hasta 35 e incluso 40 años. Al mismo tiempo, muchos prestatarios están acortando el período tradicional de protección contra rescate anticipado de 10 años, con la expectativa de que tipos de interés a corto plazo más bajos en los próximos 3 a 7 años y/o eventuales mejoras en la calidad del crédito permitan refinanciar para reducir los costos del servicio de la deuda. Los prestatarios que aumenten sus comisiones por servicios en el futuro podrán asumir mejor estos costos y refinanciar a tasas de interés más bajas una vez implementados estos cambios.
Oportunidades de inversión
Las tasas de los bonos del Tesoro y la demanda de bonos municipales dictarán las oportunidades de grado de inversión en 2026. Esperamos que se produzca un empinamiento alcista de la curva de tasas de los bonos del Tesoro durante el primer semestre del año. Dos o tres recortes de tasas por parte de la Fed y una oferta persistentemente elevada mantendrán altos los rendimientos de los bonos municipales en el extremo largo de la curva para competir con la deuda sujeta a impuestos. La proliferación de vencimientos más largos también presionará los diferenciales de rendimientos al alza, ya que los inversionistas minoristas necesitarán ser compensados para ir más allá del segmento de la curva a 20 años. En este sentido, esperamos encontrar valor sostenido en la parte intermedia de la curva de los bonos municipales, especialmente con estructuras de rescate anticipado corto, que brindan cobertura a los inversionistas frente al riesgo de duración y a la volatilidad en el tramo largo.
En el alto rendimiento municipal, ciertos sectores están enfrentando cambios demográficos y de política de largo plazo que presionan sus finanzas más allá de los mayores gastos de construcción y operación asociados a la inflación. La educación superior, las escuelas charter, los hospitales, las viviendas para adultos mayores y el tabaco están especialmente expuestos, y esperamos una mayor ampliación de diferenciales conforme los riesgos generales se extiendan a estos sectores. La necesidad de evaluación individual de las inversiones es crítica para mantener exposición en estos sectores y minimizar el riesgo.
Deuda de mercados emergentes: dominancia fiscal
Perspectiva
Nuestra perspectiva sobre los bonos de mercados emergentes es positiva para 2026. Durante más de dos décadas, los bonos de mercados emergentes han sido pasados por alto, a pesar de superar a los bonos de mercados desarrollados tanto en términos absolutos como ajustados por volatilidad. El carry de los bonos de mercados emergentes se sitúa en un 6.4 %, frente al 3.2 % del Agregado Global al 30/11/2025. El carry ha sido históricamente el motor de estos rendimientos superiores (fuente: JP Morgan e ICE Data).
En gran medida los mercados emergentes no están sujetos a la “dominancia fiscal” que caracteriza a muchos bonos de mercados desarrollados, muy presentes en las carteras de los inversionistas. En general, en los mercados emergentes los gobiernos centrales tienen aproximadamente entre la mitad y un tercio del nivel de deuda de los gobiernos de economías desarrolladas. Esto significa que tienen mejores perfiles de deuda. Inicialmente, el principal beneficiario fue la deuda denominada en USD de estos mercados emergentes, cuyos diferenciales y su volatilidad se comprimieron drásticamente en la fase inicial. Pero los mercados emergentes, particularmente Asia, han mantenido esta ortodoxia fiscal durante décadas. Esto ha anclado la inflación y las expectativas de inflación, y muchos mercados emergentes han visto cómo sus costos de financiamiento en moneda local se han reducido drásticamente. China tiene tanto bonos denominados en USD que cotizan con rendimientos más bajos que los bonos del Tesoro de EE. UU., como bonos denominados en yuanes (CNY) que cotizan con rendimientos nominales más bajos que los bonos del Tesoro. China está impulsando activamente la internacionalización del RMB, incluso como activo de reserva.
Oportunidades de inversión
Los mercados emergentes no solo ofrecen diversificación geográfica y una posición fiscal superior, sino que en gran medida son exportadores de materias primas (A. Latina) o países con grandes superávits comerciales (Asia). Esto expone a los inversionistas a factores subyacentes distintos de los que suelen caracterizar sus posiciones en bonos.
En este entorno, los bancos centrales no están dormidos. Están comprando oro como activo de reserva, por supuesto. Y nunca emitieron un comunicado de prensa al respecto. A medida que sigan buscando nuevos activos de reserva, los bonos de mercados emergentes probablemente entren en su radar. Todos esos titulares que hemos visto en los últimos años sobre cómo EAU, Brasil, India y China están comerciando con sus propias monedas sugieren que están a un paso de comprarse bonos mutuamente como activos de reserva. Y los bancos centrales tampoco emitirán un comunicado de prensa cuando eso ocurra.
Renta variable de mercados emergentes: prepararse para un año guiado por los fundamentos
Perspectiva
Los mercados emergentes entran en 2026 con un entorno más equilibrado y respaldado por fundamentos, tras varios años de incertidumbre macroeconómica. Después de un 2025 dominado por la liquidez y las valoraciones, esperamos que este año los rendimientos estén cada vez más determinados por las utilidades, con un enfoque selectivo y alineados con tendencias estructurales de largo plazo, lo que se traducirá en una mayor dispersión entre países y sectores. La moderación de la inflación, una mayor flexibilidad de los bancos centrales y un dólar estadounidense que difícilmente mostrará un fortalecimiento relevante —y que podría debilitarse conforme avancen los recortes de tasas globales— crean un contexto más favorable para los mercados emergentes. Al mismo tiempo, el renovado interés en la diversificación internacional está llevando de nuevo a los inversionistas hacia esta clase de activos, a medida que la adopción de la inteligencia artificial, la transición energética y el reajuste del sector manufacturero se extienden con mayor alcance global.
A pesar de este mejor entorno, el posicionamiento de los inversionistas en los mercados emergentes sigue siendo bajo en comparación con niveles históricos, lo que abre espacio para una reasignación. China se encuentra en la fase inicial de un ciclo de ajuste plurianual, respaldado por la rápida innovación en inteligencia artificial, reformas estructurales por el lado de la oferta y esfuerzos sostenidos para dinamizar el consumo, aun con las presiones persistentes en el sector inmobiliario. India inicia 2026 con expectativas de utilidades más realistas, valoraciones más sólidas tras la corrección del año pasado y el respaldo temprano de los recortes de tasas; después de un notable rezago frente a China en 2025, esperamos que la dispersión en el desempeño se reduzca. En el Golfo, Emiratos Árabes Unidos (EAU) continúa beneficiándose de fundamentos sólidos y diversificados, mientras que tanto EAU como Arabia Saudita están emergiendo como potenciales narrativas de crecimiento y reforma impulsadas por la inteligencia artificial, respaldadas por energía de bajo costo, mayor acceso a semiconductores avanzados y un proceso continuo de modernización de los mercados de capitales. En África, las condiciones macroeconómicas están mejorando por primera vez en años, mientras la inflación cede y los marcos de política se fortalecen. Cualquier avance hacia una paz más duradera en Ucrania, y la consecuente estabilización en Europa Oriental, podría apoyar aún más el sentimiento y reabrir oportunidades selectivas.
Oportunidades de inversión
Las oportunidades más atractivas en 2026 se encuentran en la intersección entre crecimiento estructural, mejores fundamentos y tendencias de política favorables.
- China: Reformas focalizadas, mejores condiciones de liquidez y un aumento de la productividad impulsada por la IA están creando oportunidades atractivas en plataformas de internet, automatización, tecnología avanzada, lo que ha dado lugar a las primeras señales de recuperación del consumo.
- India: Una narrativa de largo plazo y sostenible, con el sector financiero, franquicias de consumo de primer nivel y el sector industrial bien posicionados para beneficiarse de una demanda creciente dentro de un entorno macroeconómico más equilibrado.
- Corea y Taiwán: Principales beneficiarios de la demanda estructural de semiconductores vinculada a la IA. Si bien reconocemos el riesgo de que los hiperescaladores puedan reevaluar la intensidad del gasto de capital en el corto plazo, la dinámica subyacente de oferta-demanda y de rentabilidad sigue siendo favorable. El programa Value-Up de Corea también está contribuyendo a reducir los persistentes descuentos en las valoraciones.
- Brasil: La moderación de la inflación y el potencial de recortes de tasas más ágiles desde rendimientos reales en niveles históricamente elevados respaldan un entorno más favorable para las condiciones crediticias, el dinamismo de utilidades y la renta variable en general.
- México: La inversión podría acelerarse conforme las discusiones del T-MEC avancen de manera constructiva y las tendencias del nearshoring continúen ganando tracción.
- Golfo: Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita ofrecen un potencial de crecimiento al alza vinculado a la IA, con un impulso adicional derivado del ajuste de las valoraciones en Arabia Saudita y su agenda de reformas a los mercados de capitales.
- África y mercados de frontera: Ciertos mercados podrían volver a cobrar protagonismo conforme mejore la estabilidad macroeconómica y avancen las reformas, mientras que Europa Oriental podría beneficiarse de manera relevante si los riesgos geopolíticos siguen moderándose.
En los mercados emergentes, seguimos favoreciendo empresas de alta calidad con balances sólidos, capacidad de generación de utilidades sostenida y exposición a tendencias estructurales de largo plazo. Estas compañías están mejor posicionadas para liderar un 2026 más guiado por fundamentos y para acumular valor accionario con el tiempo.
Activos digitales: el giro de la minería de Bitcoin genera oportunidades
Perspectiva
Los activos digitales entran en 2026 con señales mixtas pero positivas. Bitcoin cayó cerca de un 80 % en el último ciclo, pero la volatilidad realizada se ha reducido aproximadamente a la mitad, lo que implica una caída proporcional de alrededor de 40 % esta vez. El mercado ya ha absorbido cerca del 35 %. Al mismo tiempo, el ciclo histórico de cuatro años de Bitcoin, que tiende a alcanzar su punto máximo en la ventana inmediatamente posterior a las elecciones, se mantiene intacto tras el máximo registrado a inicios de octubre de 2025. Ese patrón sugiere una mayor probabilidad de que 2026 sea un año de consolidación, en lugar de traer un repunte explosivo o un colapso.
Nuestra perspectiva sigue un marco de tres enfoques.
- La liquidez global es mixta; los probables recortes de tasas aportarían respaldo, pero la liquidez en EE. UU. muestra cierto endurecimiento porque los temores en torno al gasto de capital asociado a la inteligencia artificial han colisionado con un mercado de financiamiento más frágil y han ensanchado los diferenciales de crédito.
- El apalancamiento en el ecosistema cripto se ha reajustado tras varias liquidaciones.
- La actividad on-chain, aunque aún débil, comienza a mejorar.
Oportunidades de inversión
En este contexto, favorecemos una asignación disciplinada de 1 % a 3 % en Bitcoin, construida mediante compras periódicas, aumentando la exposición durante los desapalancamientos y recortando en fases de exceso especulativo.
También destacamos que la seguridad cuántica se ha convertido en un tema de debate activo en la comunidad; si bien no representa una amenaza inmediata, cualquier respuesta coordinada podría asemejarse a los debates iniciales sobre el tamaño de los bloques, donde un proceso público transparente y con gran densidad técnica atrajo a numerosos nuevos observadores al ecosistema y reforzó la participación sostenida en el largo plazo.
Para 2026, seguimos viendo la mayor oportunidad en el cambio intensivo en capital que está ocurriendo en la minería de Bitcoin. Los operadores están intentando financiar al mismo tiempo la expansión de la tasa de hash y la infraestructura de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento (HPC). Esto está llevando los balances al límite y ampliando la dispersión en el costo de capital dentro del sector. Los mineros con alianzas con hiperescaladores están recurriendo a financiamiento vía deuda tradicional en condiciones comparativamente favorables, mientras que los operadores de segunda línea dependen de bonos convertibles con efecto dilutivo o de liquidar Bitcoin en momentos de debilidad del mercado. Creemos que esto configura la plataforma de consolidación más clara desde 2020-2021, y vemos una relación riesgo-beneficio más atractiva en los mineros que están transitando hacia plataformas de cómputo con respaldo de energía, con una economía de HPC sólida y creíble, ventajas energéticas competitivas y alternativas de financiamiento que evitan dilución recurrente.
Una segunda oportunidad, más selectiva, está surgiendo en pagos digitales y liquidación con stablecoins. Las stablecoins están entrando en flujos genuinos de pagos entre empresas, donde pueden mejorar la gestión de capital de trabajo y reducir los costos de liquidación transfronteriza. Sin embargo, las acciones públicas pure-play siguen siendo escasas, y muchos inversionistas aún desconfían de los volátiles tokens de capa uno. La oportunidad de inversión más clara puede encontrarse en plataformas fintech y de comercio electrónico que puedan aprovechar el apalancamiento de márgenes al trasladar pagos a proveedores, desembolsos y liquidaciones internacionales mediante stablecoins. Las cadenas de alta capacidad de procesamiento respaldarán gran parte de esta actividad, y algunos tokens asociados a un uso real podrían beneficiarse, pero creemos que la oportunidad más sostenible puede residir en las empresas operativas que facilitan la adopción, más que en una exposición generalizada a tokens.
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